29 de mayo de 2026 · 7 min de lectura
La velocidad no es un capricho técnico. Es la parte del embudo que pierde gente antes de que alguien vea lo que vendes.
«Tu sitio está lento» suena a reproche de programador. Es más simple que eso: cada segundo que tu página tarda en mostrar algo útil, una parte de la gente que hizo clic se va. No rebota por tu precio ni por tu propuesta. Se va antes de leerlos.
Google publica tres métricas de experiencia real, medidas sobre usuarios de verdad, no en un laboratorio. Estos son los cortes:
Core Web Vitals — umbrales
LCP · contenido principal visiblebueno ≤ 2,5 s · malo > 4 s
INP · respuesta a la interacciónbueno ≤ 200 ms · malo > 500 ms
CLS · estabilidad visualbueno ≤ 0,1 · malo > 0,25
El que más duele en ventas es el primero. Es el tiempo hasta que la persona ve el contenido principal: el titular, la foto del producto, el precio. Antes de eso está mirando una pantalla en blanco.
Tomemos un caso con números redondos, para que se pueda seguir la cuenta con los tuyos:
// Álvaro · Smart Sites
Tres décimas de punto porcentual. Eso es lo que suele estar en juego entre una página que muestra el producto en cuatro segundos y una que lo muestra en menos de dos. No es una promesa —depende del rubro, del tráfico y de mil cosas más—, pero es la escala del problema: se mide en millones al año, no en puntos de una herramienta.
Haz la cuenta con tus propios números antes de decidir que la velocidad es un tema técnico.
En los proyectos que construyo, Core Web Vitals sobre 90 es condición de entrega, no una mejora opcional para después. La razón es práctica: optimizar al final cuesta el triple que construir bien desde el principio, y un sitio lento arrastra al posicionamiento, que es lo que viene después.
Si el resultado te da menos de 50 en móvil, no necesitas una consultoría para saber que tienes un problema. Necesitas saber cuánto te está costando.
// Primer paso
En 5 días hábiles tienes por escrito tu posición real en Google y en los buscadores de IA.